Existen en general dos tipos de tratamiento para eliminar las varices: los destructivos (cirugía) y los obliterantes (escleroterapia). El tratamiento quirúrgico convencional consiste en arrancar la vena mediante un procedimiento denominado striping. Se producen muchos hematomas, es doloroso y precisa anestesia mayor (general o epidural) y hospitalización de al menos 24 horas. La escleroterapia es una forma de tratamiento mediante el cual se puede obliterar cualquier variz, desde la más pequeña a la de mayor calibre inyectando en ella una sustancia que irrita e inflama la pared venosa de forma que tras repetidos tratamientos las paredes llegan a contactar entre sí, la “vena está seca” y sin sangre, no se ve, pero la vena persiste y lo normal es que aparezca una recaída en pocos años al repermeabilizarse la luz venosa. En ocasiones es preciso combinar la esclerosis con cirugía pero ésta será mucho más pequeña. Las varices pueden esclerosarse con diferentes sustancias, la más empleada es el Etoxiesclerol.
Desde la aparición de los láseres una nueva opción de tratamiento viene a completar el arsenal a nuestro alcance. ¿Cómo actúa el láser y qué papel tiene en el tratamiento de las varices?: el láser de Neodimio-YAG produce coagulación de la sangre dentro de la vena, la vena se seca como en la esclerosis por inyección y no llega a destruirse, es lo que se denomina fotoesclerosis. El láser tiene un efecto térmico y produce vaporización del vaso diana.
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